El reto
La empresa quería aprovechar la cubierta de su nave para reducir el coste de la electricidad, controlando la energía que se vierte a la red y sin interferir en la actividad diaria.
Nuestra solución
Dimensionamos un campo solar de 60 kW en la cubierta de chapa, respetando lucernarios y zonas de paso. En la sala técnica se instaló el inversor trifásico junto a un equipo de gestión de la energía que regula la inyección a red, y un nuevo cuadro de protecciones para el autoconsumo. Redactamos el proyecto y gestionamos la tramitación y la legalización.
Resultado
La nave produce su propia energía durante el día, con una instalación controlada, protegida y legalizada.